El Sistema Solar (II): Mercurio, el Más Pequeño

-Periodo orbital: 87,969 d
-Radio orbital medio: 57,89 x 106 km (0,387 UA)
-Masa: 3,3 x 1023 kg (0,055 MT)
-Radio: 2.439,7 km (0,383 RT)
-Gravedad en la superficie: 3,7 m/s2
-Temperatura media en la superficie: 442,5 K (169,5º C)
-Satélites: 0

Nota: Todas las magnitudes están expresadas en unidades del SI, usando notación científica en los casos requeridos. 1UA ≈ 150 x 106 km, que es la distancia entre el Sol y la Tierra. MT = 5,9736 x 1024 kg, que es la masa de la Tierra y RT = 6.371 km su radio.

Como no podía ser de otra forma, iniciamos esta serie en el orden más lógico empezando por el planeta más cercano al Sol, Mercurio, uno de los cuatro planetas terrestres o rocosos, denominados así por su composición. Su nombre fue otorgado por los romanos en honor al Dios de los pies alados debido a que parecía moverse más rápido que ningún otro planeta. Posee el dudoso honor de ser el planeta más pequeño del Sistema Solar, otorgado después de que Plutón dejará de ser considerado un planeta en el año 2006. Está constituido en gran medida por metales (∼70%) y silicatos (∼30%).

De acuerdo con su masa y radio (el volumen tiene una dependencia con r3), Mercurio ocupa el segundo lugar en lo que a densidad se refiere (siendo la Tierra la que corona esta clasificación) con 5,43 g/cm2. La razón más probable para explicar esto es que, al igual que la Tierra, Mercurio cuenta con un núcleo de hierro fundido, metal que tiene un densidad bastante alta, que ocuparía casi la mitad del volumen total del planeta. Este hecho se ve corroborado por la existencia de un campo magnético que sería generado de manera similar a como sucede en nuestro planeta, por una especie de efecto dinamo. Esto quiere decir que, al rotar el material ferromagnético fundido del que está compuesto su núcleo, los electrones libres son los responsables de generar el campo.

Para explicar la presencia de este núcleo tan voluminoso se han propuesto tres hipótesis principalmente: la más aceptada es que, inicialmente, Mercurio tendría más del doble de la masa actual pero que habría  arrastrada tras iel impacto con un planetesimal de gran tamaño en las primeras etapas de la formación del Sistema Solar; la segunda opción es que, el Sol en formación, generaría temperaturas lo suficientemente altas en la superficie de Mercurio como para vaporizar las capas exteriores; por último, la última teoría que se baraja es que, tanto el viento solar como el disco protoplanetario que existía alrededor de nuestra estrella en las primeras etapas de su vida, habría arrastrado gran parte del material de la superficie. Tanto la sonda MESSENGER, lanzada en 2004, como la BepiColombo, cuyo lanzamiento está previsto para el 2019, se espera que aporten información para poder resolver el misterio.

La atmósfera de Mercurio no presentan ningún aspecto digno de mención, sobretodo porque es prácticamente inexistente como consecuencia de la reducida masa del planeta. Por lo tanto, pasaremos a hablar sobre su superficie: podemos encontrar un gran similitud entre el aspecto que presentan la superficie de Mercurio y la de la Luna, mostrando grandes extensiones lisas, similares a los mares de nuestro satélite, y multitud de impactos de meteoritos.

Entre ellos destaca uno de los mayores cráteres conocidos de todo el Sistema Solar, la Cuenca de Caloris, con un radio de 1.550 km. En sus antípodas, se encuentra una zona inusualmente montañosa denominada Weird Terrain (Terreno Extraño). Se cree que el impacto que formó la Cuenca de Caloris fue tan potente que las ondas de choque viajaron a través del manto hasta confluir en el otro extremo del planeta, creando elevaciones en el terreno como si un choque de dos placas tectónicas se tratara. El resto de Mercurio presenta una superficie “bacheada” en la que se pueden apreciar otros cráteres menores erosionados por la acción del viento solar y pequeños meteoritos.

 

Fotografía de la Cuenca de Caloris (falso color)

Tarda 58,7 días en dar una vuelta completa sobre sí mismo, por lo tanto un día en mercurio (desde un amanecer hasta el siguiente amanecer) dura 176 días. Se puede ver fácilmente que, la relación entre el periodo orbital traslacional y orbital es de 3:2, lo que quiere decir que por cada vuelta completa alrededor del Sol da un 1,5 vueltas alrededor de su eje. Esta situación es un caso de resonancia orbital, y está causada por la proximidad de Mercurio a su estrella. También es el planeta del Sistema Solar cuya órbita tiene una mayor excentricidad (0,21): su distancia al Sol varía entre 46 y 70 millones de kilómetros.

La conjunción de estas características son las responsables de que en la temperatura de su superficie este sujeta a complejas variaciones, oscilando entre mínimas de 100 K (-175º C) y máximas de 700 K (425º C). A pesar de la elevada temperatura media, se han detectado zonas que presentan evidencias de la presencia de agua en estado sólido en el fondo de cráteres profundos cerca de los polos que nunca están expuestos directamente a la luz solar. Aunque se desconoce su origen, la hipótesis más probable es que provenga del impacto de cometas contra el planeta.

Como últimos datos curioso mencionaremos que Mercurio posee un “amanecer doble”. En determinados lugares de su superficie se puede observar como el Sol se eleva, parece detenerse a mitad de camino y retroceder para luego reanudar su marcha en el mismo sentido, ocurriendo todo en un mismo día (recordemos que un día de Mercurio son 58,7 días terrestres). Esto ocurre porque, unos cuatro día antes del perihelio (posición orbital más cercana al Sol), la velocidad orbital angular es igual a la velocidad rotacional, momento en el que el Sol está aparentemente parado. Durante los siguientes ocho días, la velocidad orbital sobrepasa a la rotacional, que permanece aproximadamente constante a lo largo de toda la órbita, por lo que el Sol se mueve en dirección contraria. Cuatro días después del perihelio el Sol retoma la marcha. Todo este proceso lo observaríamos a través de un cielo completamente negro debido a la ausencia de atmósfera que difracte la luz del Sol.

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~ por Kleiser en 31 mayo, 2010.

2 comentarios to “El Sistema Solar (II): Mercurio, el Más Pequeño”

  1. Interesante, no conocía el dato de que se le llamaba Venus porque iba más rápido que el resto de planetas (es decir, sabía que se llamaba Mercurio en honor al dios, pero no la razón por la que se les relacionaba).

    Por otro lado, siempre me ha parecido curioso que no tenga satélites, es un lobo solitario 😀 igual que Venus. Luego irá Júpiter a presumir de sus 63 “novias” 😉

    ¡Suerte con el próximo (de Venus supongo)!

    • Creo que todos los nombres mitologicos que se les han otorgado a los diferentes cuerpos celestes (no solo a los planetas del Sistema Solar) tiene más o menos relacion con las características del personaje del que reciben el nombre. Pero lo comentaremos en cada caso 🙂

      El hecho de que Mercurio, ni Venus, esta relacionado con la masa del planeta y, supongo, con su cercanía al Sol. Si tienen poca masa no tienen la suficiente fuerza como retener gravitatoriamente un objeto de gran masa y el estar tan próximos al Sol me hace suponer que los pocos que podrian ser atraidos se los “robaría”, pero eso es una suposición mia xD.

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