El Sistema Solar (I): Introducción

Hace ya unos días, y gracias al comentario de cendrero, (uno de los pocos lectores que comenta 😦 ) se me ocurrió escribir una nueva serie de artículos sobre algo con lo que estamos bastante familiarizados pero del que sin embargo no se suele saber demasiado, sobretodo por desinterés. Es verdad que de vez en cuando se escuchan noticias anunciando el descubrimiento de agua en Marte, alguna tormenta solar o el lanzamiento de la sonda espacial X, pero nunca trascienden más allá ni se aportan demasiado detalles. Por ello dedicaremos esta serie a acercar lo que ya está relativamente cerca (por si no lo habéis deducido ya por el título estamos hablando del Sistema Solar).

Entendemos por Sistema Solar el conjunto formado por el Sol y todos los cuerpos celestes ligados gravitatoriamente a él. Entre la miríada de objetos que forman este conjunto destacan, como ya hemos dicho, el propio astro rey, que aúna más del 99% de la masa total conocida del sistema, y los de sobra conocidos ocho planetas principales, ordenados según su órbita: Mercurio, Venus, Tierra y Marte  llamados planetas terrestres o rocosos; Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno, conocidos como gigantes gaseosos ( Plutón perdió su estatus de planeta hace unos pocos años debido tanto a su tamaño como a sus características). Analizaremos en detalle las características más destacables de estos nueve cuerpos (el Sol y los ocho planetas principales) dando a conocer los detalles más desconocidos acerca de ellos.

 

Representación del Sistema Solar (fuente Wikipedia Commons)

No podemos sin embargo ignorar a los otros cuerpos que, aunque menores en masa, son de gran importancia. Empezando por las satélites naturales o lunas, pasando por los planetas enanos, cometas y asteroides. Además, en el Sistema Solar existen determinadas zonas, como el cinturón de asteroides o el cinturón de Kuiper que merecen nuestra atención igualmente.

Antes de analizar en detalle cada uno de estos elementos , pongámonos en situación. El Sistema Solar se encuentra en la Vía Láctea, concretamente en uno de los brazos externos que la conforman conocido como el Brazo de Orión. El Sol se encuentren a una distancia de entre 22.000 y 25.000 años luz del centro de la galaxia, por lo que no tenemos que preocuparnos por ser tragados por el agujero negro supermasivo que se encuentra allí, orbitando alrededor de él a  una velocidad de unos 220 km/s. Tarda entre 225 y 250 millones de años en completar lo que se denomina año galáctico, que es el tiempo que tardar en dar una vuelta completa.

La situación del Sistema Solar dentro de la Vía Láctea es, probablemente, otro de los muchos factores que han favorecido la existencia de vida en la Tierra (quizá debería dedicar un tema a estos factores…). Su órbita es prácticamente circular y la velocidad de giro es aproximadamente la misma que la de los brazos espirales de la galaxia, en los cuales se localiza la mayor parte de la actividad estelar y, por lo tanto, un gran número de supernovas. Al no atravesar los brazos de la galaxia, la Tierra ha tenido largos periodos de estabilidad, lo cual proporcionó un entorno idóneo para el desarrollo de estructuras complejas.

El punto a partir del cual empieza el espacio interestelar y termina el Sistema Solar no está bien definido, aunque podemos determinarlo aproximadamente atendiendo a una de las dos fuerzas siguientes: el viento solar o la fuerza gravitatoria que, aunque tiene su límite teórico en el infinito, consideramos nula cuando es lo suficientemente débil frente a la gravedad de otro objeto.

La frontera definida por el viento solar se denomina heliopausa, y es la superficie donde éste se encuentra con el viento interestelar. Al chocar contra él, el viento solar se ralentiza y se vuelve turbulento formando una especie de burbuja con una forma similar a la cola de un cometa. La heliopausa se encuentra a unas cuatro veces la distancia entre el Sol y Plutón, es decir, a unas 160 UA (Unidades Astronómicas), siendo una UA la distancia entre la Tierra y el Sol, aproximadamente unos 150 millones de kilómetros, mientras que el radio en el cual la gravedad del Sol es dominante puede llegar a ser hasta mil veces mayor.

Una vez localizado el Sistema Solar dentro de un entorno relativamente próximo (podríamos haber mencionado también la posición de la Vía Láctea respecto a otras galaxias), nos encontramos en disposición de estudiar su composición interna, empezando por Mercurio, pero ello tendrá que esperar hasta el siguiente artículo.

 

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~ por Kleiser en 25 mayo, 2010.

3 comentarios to “El Sistema Solar (I): Introducción”

  1. Gracias por haber escuchado la recomendación Kleiser, siempre es un placer comentar aquí 🙂

    La verdad es que a primera vista este tema puede parecer algo soso, pero en cuanto empiezas a profundizar en él te das cuenta de lo interesante que es y de las curiosidades que no conocías sobre tu hogar. Aspectos como el “Cinturón de Kuiper”, son realmente interesante. Tampoco viene mal profundizar en los aspectos que hacen que en la Tierra haya vida y en los demás no… ¿Cuáles son sus diferencias? ¿Por qué en uno sí y en otro no? Con el estudio detallado de los planetas se pueden sacar muy buenas conclusiones. Me va a gustar la serie.

    Y mucha suerte con los exámenes Kleiser 😉

  2. Interesante va a ser esta serie… y lo de los factores tambien es increible, te hace pensar como de rebote estamos aqui…

    por cierto, cuando acabes con todo, estaria bien, bajo mi punto de vista, un post acerca de los limites del universo o si por el contrario es infinito,
    y unas dudas que tengo: estoy leyendo un libro que tengo de fisica cuantica etc,,, y leyendo acerca del entrelazamiento cuantico, que me parece fascinante, me surgieron dos dudas, la primera es por que una particula cambia al ser observada, y la segunda es por que se le considera al foton como particula si no tiene masa…

    No te quiero robar tiempo y no tengo prisa en ese aspecto XD asi que cuando puedas.. pero de todas formas, gracias!! Un saludo.

    • Bueno gracias por comentar tanto a ti como a cendrero, realmente me animais a continuar :).

      Ya que me lo pides intentare intercalar un articulo sobre el tema que me pides, aunque realmente me tengo que informar primero ya que, aunque he leido algunas cosas al respecto, creo que es un tema peliagudo como para tener en cuenta una unica fuente.

      De mecánica cuántica y fisica de particulos estoy un poco pez :D. No acabo de entender lo de “porque una particula cambia al ser observada”, nose si tu pregunta esta relacionada con la funcion de ondas de una particula o con el principio de incertidumbre de Heisenberg.

      Por otro lado, la denominacion de partícula no implica que tenga que tener masa. Por ejemplo, ejemplo el Gluon (responsable de la interaccion nuclear fuerte) es otra particula elemental que tampoco tiene masa y me parece recordar que el Graviton, si es que existe, tampoco tendría masa. Una partícula esta definida por tres parametros: su masa, su carga y su spin, lo cual no quiere decir que alguna de ellas se pueda anular (creo que el spin siempre es distinto de cero xD).

      De todas formas, como tiempo libre tendre de sobra, me pondre al dia con mis conocimientos sobre mecanica cuantica y si me voy con el valor suficiente me animare a escribir algun articulillo.

      De nuevo gracias por comentar, son los comentarios los que enriquecen un blog.

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